The Odyssey: Christopher Nolan volvió a hacer de las suyas

por: Anlli Ramírez

No les voy a contar todo lo que me pasó esta semana porque esto es una reseña de cine, no mi sesión de terapia. Digamos que fui la participante estrella de Sobreviviendo a la vida adulta. Así que cuando por fin llegó el fin de semana, no quería pensar en pendientes, mensajes ni responsabilidades. Quería hacer una sola cosa: ir a EPIC Cinemas, cenar una deliciosa Pasta Alfredo de Tigre, disfrutar unas palomitas Mix Cheddar en mi butaca favorita y ver The Odyssey. Porque si alguien iba a tener una semana más complicada que la mía… definitivamente era Ulises.

Porque sí, The Odyssey era probablemente, la película más esperada del 2026 y no sólo porque detrás está Christopher Nolan, ese hombre incapaz de hacer una película «sencillita», sino porque el reparto parece armado por alguien que abrió IMDb y dijo: «¿Y si contratamos a todos?». Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Zendaya, Robert Pattinson, Charlize Theron y Lupita Nyong’o. Honestamente, era casi ilegal juntar tanto talento en una sola producción.

Lo primero que sorprende es que Nolan no intenta hacer una nueva Troya, de hecho, creo que ahí está la mayor confusión que he visto en redes sociales porque mucha gente está comparándolas simplemente porque ambas parten del universo de la mitología griega, o sea, es como decir que Buscando a Nemo y Tiburón son iguales porque salen peces. Troya (2004) contaba el conflicto bélico, Aquiles, Héctor, el caballo, Brad Pitt caminando como si jamás hubiera conocido un carbohidrato.

The Odyssey comienza cuando esa guerra ya terminó, cuando lo importante no es conquistar una ciudad; es sobrevivir para volver a casa; una historia sobre culpa, pérdida, obsesión, familia y ese incómodo momento en el que descubres que regresar nunca significa volver siendo la misma persona… y cualquiera que haya intentado regresar un viernes por la tarde con tráfico entenderá que eso ya es una odisea.

De hecho, mientras veía la película entendí por qué la historia de Homero sigue viva casi tres mil años después: porque todos hemos sentido alguna vez que llevamos demasiado tiempo intentando regresar a una versión de nosotros mismos que ya no existe… quizá no con cíclopes ni sirenas… pero sí con juntas que perfectamente pudieron ser un correo.

Matt Damon carga prácticamente toda la película sobre los hombros y entrega uno de los personajes más cansados física y emocionalmente que le hemos visto en años, su Odiseo no es un superhéroe invencible; es un hombre brillante que lleva demasiado tiempo sobreviviendo. Anne Hathaway vuelve a demostrar por qué Nolan siempre termina buscándola para sus proyectos, mientras Tom Holland deja de ser «el chavito de Spider-Man» y construye un Telémaco con mucha personalidad y sí, Robert Pattinson vuelve a confirmar que hace mucho dejó de ser «el vampiro de Twilight» para convertirse en uno de los actores más interesantes de su generación.

Ahora hablemos del señor Christopher Nolan, el hombre que sólo conoce dos modos de trabajar: complicado y más complicado, porque mientras cualquier director habría levantado un fondo verde y dicho «luego lo arreglamos con CGI», Nolan decidió filmar en locaciones reales de Grecia, Italia, Marruecos, Escocia e Islandia. Y como si eso no fuera suficiente, 

The Odyssey se convirtió en la primera gran producción filmada completamente con cámaras IMAX, lo que incluso obligó al desarrollo de una nueva generación de cámaras más ligeras para poder mover semejantes monstruos tecnológicos por acantilados, playas y montañas, porque Christopher Nolan no hace películas: organiza maratones de excelencia técnica.

Y sí, dura bastante, pero, curiosamente, nunca vi el reloj (también ayuda que esas butacas con mantita incluida hacen que uno quiera mudarse a vivir ahí) y es que creo que es porque  Nolan entiende algo que muchos olvidaron hace tiempo: cuando una historia está bien contada, el tiempo deja de importar.

Salí con la misma sensación que me dejaron Interstellar y Oppenheimer: Nolan podrá gustarte más o menos, pero cuando estrena película, el cine entero se convierte en conversación… y eso, en tiempos donde todo acaba llegando al streaming, sigue siendo algo muy especial.

Epic Cinemas… El sabor del Cine.