El Conjuro 4: mi última cita con los Warren
por: Anlli Ramírez
Hay quienes vamos al cine por las palomitas con caramelo, y hay quienes —como yo— vamos porque necesitamos que un demonio con mala actitud nos recuerde que nuestra vida diaria no está tan mal. Y si encima puedo tener ambas cosas en Epic Cinemas, pues mejor: terror y comida rica, combo ganador.
Hay que decirlo con todas sus letras: si algo sabemos quiénes amamos el cine de terror es que El Conjuro no es sólo una saga, es un estilo de vida. Desde 2013, con James Wan detrás de la cámara, nos han tenido al filo de la butaca con la historia de los Warren, esa pareja que hizo del matrimonio y los demonios un trabajo de tiempo completo. Y sí, ya vamos en la cuarta entrega y la franquicia no solo sigue viva, sino que se mantiene como la más taquillera del género en todo el mundo.
Con Los Últimos Ritos, la saga de El Conjuro se pone su sotana más oscura y nos lleva directo al confesionario de Ed y Lorraine Warren, esos cazadores de lo paranormal que ya se han enfrentado a muñecas diabólicas (hola, Annabelle), monjas endemoniadas (sí, la del pasillo que nos quitó el sueño en 2018) y hasta familias que solo querían dormir en paz. Juntos, Patrick Wilson y Vera Farmiga, han cargado con la saga completa, y en esta película vuelven a recordarnos que el verdadero terror no es el demonio de turno, sino lo que está en juego: la fe, la familia y, por qué no, la cordura.
Michael Chaves, que ya nos había entregado El Conjuro 3: El Diablo me obligó a hacerlo y La Monja 2, sabe jugar con los silencios, los pasillos interminables y esas sombras que parecen moverse, aunque uno jura que no. Aquí se atreve a subir la apuesta con más ritos, más símbolos religiosos y un aire de “este es el final, así que sujétate de la butaca”.
¿Vale la pena verla? Sí. Porque pocas sagas de terror han logrado mantenernos enganchados por más de una década, porque Farmiga sigue siendo impecable en su papel de médium atormentada y porque el ambiente en la sala de Epic Cinemas, con sonido envolvente, palomitas calientes cubiertas de caramelo y unas ricas Empanadas de Picaña picante y chorizo de TIGRE que siempre caen bien, convierte cada susto en un placer culposo.
Y como si no fuera suficiente con ver a los Warren enfrentarse a todo lo que la iglesia ya no quiere atender, Annabelle, La Monja y hasta El Hombre Encorvado andaban paseándose como si fueran tus vecinos de confianza en los pasillos, la dulcería y hasta en las salas de Epic Cinemas. Yo entre grito y carcajada pensé: “¡Perfecto, ya tengo con quién tomarme selfies para espantar a mis ex!”
En conclusión: El Conjuro 4: Los Últimos Ritos es como ese último tequila en la fiesta… sabes que te va a sacudir, que probablemente no te deje dormir, pero igual levantas el vaso y dices: ¡va, me lo tomo!
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