Cómo entrenar a tu dragón… o al mundo entero

por: Anlli Ramírez

Así, como vuelan los dragones, vamos volando Don Ale y yo a nuestro happy place, para reencontrarnos con Chimuelo y confirmar si es cierto todo lo que hemos escuchado de este live action y obvio, dejarnos consentir un rato como reyes vikingos en Epic Cinemas.

¡Y cómo no!, si recién llegamos a nuestras butacas favoritas y pedimos un Pepito de Arrachera de Tigre para mí y una New Mexico Burger de Orson para Don Ale, además de ricas palomitas de caramelo y cheddar… ¡ah! y una mantita, porque esta vez, sí me dio un poquito de frío.

A ver, lo primero: sí, Chimuelo volvió. Y no solo volvió, volvió más épico que tu ex cuando intenta regresar con un “he cambiado”. Dean DeBlois nos presenta en esta nueva entrega de ‘Cómo Entrenar a tu Dragón (2025)’ una historia que no sólo respira nostalgia, sino emociones, acción y una animación tan bonita que si pestañeas, te pierdes una obra de arte. En esta nueva entrega, Hipo ya no es un niño soñador: es un adulto con cicatrices, aprendizajes… y un dragón que sigue siendo más sabio que todos nosotros juntos.

Lo primero que nos dimos cuenta es que el ‘furia nocturna’ que conquistó a todos en 2010 vuelve a hacerlo con la misma fuerza en este 2025, lo segundo fue cómo se mantuvo la esencia de la animación original, lo tercero fue una emotiva narrativa y por último, las excelentes actuaciones de Gerard Butler, quien retoma su personaje de la versión animada, además de Mason Thames, el joven vikingo Hipo, que logra ser el héroe torpe, vulnerable y valiente sin parecer caricatura.

Lo más notable es que, en medio de tanto dragón digital, los actores nunca pierden el foco emocional. Se sienten reales, conectados, sin que los devoren los efectos especiales. En vez de gritarle a una pantalla verde, actúan como si de verdad estuvieran ahí, volando, temiendo, amando.

Pero lo mejor de esta película no son sólo los vuelos épicos o las escenas que parecen hechas para fondo de pantalla. Lo más potente es la enseñanza final:
Aquí no se trata de entrenar a un dragón… se trata de entrenarnos a nosotros mismos, porque al final, los que necesitamos aprender a convivir, a soltar el miedo, a confiar y a entender al otro somos los humanos.

Así que ve, emociónate, aprende… y de paso, entrena tu corazón para ser menos humano y más dragón (porque ellos, claramente, ya lo entendieron todo)

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